Fibromatosis Uterina

Es una de las patologías ginecológicas más comunes, usualmente no requieren de tratamiento alguno a menos que produzcan síntomas los cuales se manifiestan de acuerdo a la posición anatómica del fibroma o al tamaño del mismo. Los síntomas pudieran ser sangrado uterino anormal o excesivo, dolor, presión en bajo vientre e infertilidad.

¿Cuáles son las causas de los Fibromas?

Hay varias teorías en cuanto a su formación. La más aceptada es la de mutación de células de músculo liso con su posterior clonación; lo cierto es que crecen bajo la influencia de los estrógenos (hormona femenina producida en el ovario), por lo tanto su crecimiento es más acelerado durante los estados hiperestrogènicos como el embarazo y disminuyen de tamaño en estados donde hay menos cantidad de estrógenos como la menopausia.

¿Cuáles son los síntomas que dan los fibromas?

La mayoría de los fibromas no dan síntomas, pero dependiendo de su localización y/o volumen, un 30% de las afectadas tendrán síntomas asociados. Estos pueden ser:


-Sangrado uterino anormal. Este síntoma es de los más comunes o de los que más adolecen las pacientes con esta patología.


-Dolor. Si el crecimiento es muy rápido, el aporte sanguíneo al núcleo del fibroma se hace insuficiente y se producen cólicos que van en aumento, sobre todo durante el embarazo.

-Presión: Según su volumen pueden presionar órganos vecinos como al vejiga, uréteres o recto, produciendo aumento de la frecuencia urinaria, daño renal o constipación y hemorroides respectivamente.

¿Pueden causar infertilidad?

Los fibromas uterinos por sí solos son una causa infrecuente de infertilidad y ello dependerá de su localización con respecto a los oviductos o trompas de Falopio y la compresión que puedan causar en los cuernos uterinos.

¿Cómo se pueden diagnosticar?

Su médico es capaz de diagnosticar algunos fibromas con un examen pélvico bimanual, pero la sospecha diagnóstica se confirma por otros métodos que nos precisan el número, localización, volumen. Estos métodos son el Ultrasonido abdominal o vaginal, la Histerosalpingografìa y la Histeroscopìa (en caso de ser intracavitarios o submucosos) La tomografía computarizada y la Laparoscopia a través de la cual se pueden incluso remover los fibromas pediculares o suberosos.

¿Cuándo se tratan los fibromas?

El solo diagnóstico no es justificación para su tratamiento mucho menos para cirugía. Todo dependerá de la edad, estatus fisiológico y deseos de concepción del paciente y se procederá a realizar cirugía solo si existen las siguientes indicaciones:

Sangrado excesivo o prolongado en presencia de fibromas submucosos o intramurales grandes.

Aumento de presión en vejiga o recto.

Aumento rápido de tamaño o cambio en la consistencia del fibroma.

Torsión o degeneración fibromatosa acompañada de dolor.

Abortos previos coincidentes con fibromatosis.


¿Cuál es el tratamiento?

Si no hay síntomas como los ya descriptos y su diagnóstico fue casual, se deben realizar exámenes periódicos cada 6 meses para determinar si hay cambios en su tamaño o consistencia, sobre todo esto es importante si se está e espera de un embarazo o si se está acercando la edad de la menopausia, en la que el fibroma disminuye de tamaño.

Si existen los criterios quirúrgicos, se recurre a la resecciòn quirúrgica de el o los fibromas, procedimiento éste llamado Miomectomìa que según el caso puede ser realizado por Histeroscopìa operatoria cuando el fibroma es submucoso o intracavitario, Laparoscopia operatoria cuando los fibromas son pediculados o subserosos y por último a través de Laparotomía o apertura de la pared abdominal cuando los fibromas son grandes o su localización así lo requiere para preservar la fertilidad.


Conclusiones.


Los fibromas uterinos constituyen una de las patologías benignas más frecuentes en la mujer en vida reproductiva. Son neoplasias ovoides de tejido muscular fibrosazo en el músculo uterino, son estrógeno-dependientes y pueden producir síntomas según su localización, su volumen y su velocidad de crecimiento. En circunstancias extremadamente exepcionales pueden malignizarse.